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Actos de divulgación de la Firma

SOCIMI y el mercado inmobiliario asturiano: una oportunidad para el inversor

En una jornada organizada por CAC-Asprocon en colaboración con Vaciero y Renta 4, los ponentes analizaron los requisitos mercantiles, fiscalidad y ventajas más importantes de las SOCIMI.

Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, el sector de la construcción tal y como lo conocíamos cayó y con él gran parte de la inversión que existía en el mismo. No obstante, aunque los parámetros no pueden compararse con los de la época anterior, el sector inmobiliario ha comenzado a mostrar signos de recuperación en España.

Esto ha hecho que los inversores hayan vuelto a interesarse por la construcción, pero en concreto, ha sido en unos vehículos que han protagonizado la mayoría de salidas a bolsa en estos años, las Sociedades Anónimas Cotizadas de Inversión en el Mercado Inmobiliario (SOCIMI).

El pasado 26 de octubre se cumplieron 10 años de la entrada en vigor de la Ley 11/2009 por la que se regula este vehículo de inversión, y desde la Confederación Asturiana de la Construcción –ASPROPOCON (CAC ASPROCON) se pensó en celebrar el aniversario además de revisar la regulación y efectividad de la norma, en una jornada en el que colaboró la firma Vaciero y Renta 4, y en la que los ponentes analizaron los requisitos mercantiles, fiscalidad y ventajas más importantes de estos vehículos de inversión inmobiliaria. En el acto intervinieron Joel García Fernández, Presidente de CAC-Asprocon; Ricardo San Marcos, Socio director de la oficina de Asturias de Vaciero; Ana Espiniella, Socia de Derecho Fiscal y Tributario de Vaciero; Begoña González, Socia de Derecho Mercantil y Societario de Vaciero y Elías Rodríguez Viña-Cancio, Director General Corporate de Renta 4.

Las SOCIMI se configuran como un instrumento de inversión destinado al mercado inmobiliario y, más en concreto, al mercado del alquiler. Son sociedades cuya actividad principal es la inversión, directa o indirecta a través de otras SOCIMI o entidades con los mismos requisitos, en activos inmobiliarios de naturaleza urbana para su alquiler, incluyendo todo tipo de inmuebles.

Begoña González apuntó en este sentido que este tipo de vehículos que han venido en identificarse como el motor del “boom del ladrillo cotizado”, tiene como objetivo fundamental “impulsar el mercado del alquiler en España, elevando su profesionalización y facilitando el acceso a los ciudadanos a la propiedad inmobiliaria e incrementar la competitividad en los mercados de valores españoles, así como dinamizar el mercado inmobiliario, ofreciendo una rentabilidad estable al inversor en estas sociedades a través de la distribución obligatoria de los beneficios a sus accionistas. Se precisa contar con un capital mínimo de 5 millones de euros, y la forma que han de adoptar será necesariamente la de una S.A., siendo además especialmente relevante la obligatoriedad de acordar anualmente el reparto de dividendos, para mantener los beneficios fiscales”.

En cuanto a la tributación de las SOCIMI, Ana Espiniella hizo hincapié en el régimen fiscal de la de este tipo de vehículo de inversión en el Impuesto de Sociedades, el régimen fiscal de los socios y sus beneficios fiscales en tributos indirectos. “En la SOCIMI el tipo impositivo general es del 0% si bien en algunos casos puede ser del 25% por ejemplo para rentas que se arrastren de ejercicios en los que se tributaba en el régimen general y en otros casos del 19% para los dividendos percibidos por socios con un porcentaje de participación igual o superior al 5% y que estén exentos o tributen a un tipo inferior al 10%” expuso Ana.

Sobre las oportunidades, Elías Rodríguez-Viña Cancio señaló que la existencia de SOCIMI con contrastada capacidad de generación de valor para los accionistas, conllevará que los inversores institucionales limiten su exposición directa y destinen parte de su inversión a estos vehículos. “Es cuestión de tiempo que se popularice la adquisición de acciones en SOCIMI como vía de acceso al mercado inmobiliario”, sostuvo Elías.